martes, 29 de diciembre de 2015

La religión cristiana frente al paganismo celta

 Publicado en Los orígenes celtas del reino de Brigantia (Ed. Abada, 2007)
R. Sainero. 
Emeritus Professor. Academic, for invitation, of the Institute for Education and Research.

Mucho se ha escrito sobre el mundo druídico y mítico de los celtas pero desgraciadamente son escasas las explicaciones de los primitivos manuscritos celtas nos ofrecen sobre las creencias religiosas que profesaban o por lo menos no he llegado a tener conocimiento de ellos. Tenemos un legado histórico y literario de gran riqueza y muchos son los manuscritos celtas que nos hablan de la época en la que el cristianismo se propagó entre aquellos pueblos, pero los escribas poco nos hablan de cómo eran sus religiones primitivas, tenemos múltiples descripciones de un mismo acontecimiento en diferentes manuscritos, como es el caso de los acontecimientos heróicos del Ciclo del Ulster, sus héroes y las grandes batallas se relatan con gran minuciosidad, pero escasamente se nos habla de sus dioses.
     El enfrentamiento del mundo celta con el nuevo orden cristiano en algunas ocasiones llegaría a ser violento. Sabemos que en un principio el cristianismo encontró una tenaz resistencia e incluso en Irlanda se libro la batalla de Maytura (s. VI), en la que las diferencias religiosas se llevarían al campo de batalla saliendo triunfante la nueva religión cristiana, pero no por ello los celtas dejarían por completo sus antiguas creencias, no obstante de sus antiguos dioses muy poco ha llegado hasta nosotros, posiblemente debido a que los escribas, clérigos cristianos, no fueron permitidos escribir sobre tales creencias paganas. Primitivos escribas como Giraldus Cambrensis en el s. XII, que escriben obras enteras sobre la vida de los irlandeses recopilando materiales de las fuentes más primitivas que pudieron encontrar, como es el caso de su Historia y Topografía de Irlanda no nos dice nada de sus dioses primitivos, ni tampoco el Venerable Bede en su recopilación histórica sobre los habitantes de las Islas Británicas, ni Geoffrey of Monmouth, ni algún otro prestigioso escriba que yo pueda recordar, incluso de siglos anteriores como pueden ser Gildas (s. VI) o Nennius (s. VIII ). Uno de los modernos pioneros de los estudios literarios celtas T. W. Rolleston, nos decía ya en 1911, fecha de la edición de su  libro Mitos y Leyendas celtas, lo siguiente:

    "...Hay, no obstante, una cosa que ellos no llevaron a   través del vacío que nos separa del mundo antiguo- y esto      fue su religión.
    Esto no fue simplemente que la cambiaron; la dejaron detrás de ellos tan en su totalidad que todos los registros   se han perdido. S. Patricio, él mismo un celta, que predicó en Irlanda durante el siglo quinto, nos ha dejado una narrativa autobiográfica de su misión, un documento de ran interés, y los registros más primitivos de la Cristianización británica; pero en ellos no nos dice nada de las doctrinas que vino a suplantar"
      R.W. Rolleston: Celts, p. 51.
    "...There is, however, one thing
    that they did not carry across the
    gulf which divides us from the
    ancient world- and             this was
    their religion.
            It was not merely that they
    Changed it; they left it behind them
    so entirely that all record of it is
    lost. St. Patrick, himself a Celt,
    who apostolised Ireland during the
    fifth century, has left us an
    autobiographical narrative of his
    mission, a document of intense
    interest, and the earliest extant
    records of British Chrisitanity; but
    in it tells us nothing of the
   doctrines he came to supplant"




domingo, 20 de diciembre de 2015

Diferentes teorías sobre el origen de los celtas

Publicado en Los orígenes celtas del reino de Brigantia (Ed. Abada, 2007).

El origen de los celtas
R. Sainero. 
Emeritus Professor. Academic, for invitation, of the Institute for Education and Research.
   Hoy en día se sigue manteniendo la teoría de que los celtas, o por lo menos la civilización celta, tuvieron su origen en el centro de Europa indicándose un lugar de Austria, Halstatt, como uno de los lugares que más información nos ha aportado sobre su origen. Parece evidente que centro Europa fue un lugar de asentamiento celta clave, a partir del cual se irradió la cultura celta,  pero esto no tiene que indicar como hecho irrefutable que el origen de los celtas, o el origen de su cultura, tuviera que ser forzosamente en aquella zona de Europa. El río Danubio y el mar Mediterráneo bien pudieron ser lugares por los que esta ola invasora pudiera adentrarse en Europa, y no debemos descartar dicha posibilidad.  
     En la desembocadura del río Danubio, en los alrededores del Mar Negro y al final oriental del Mediterráneo tenemos restos artísticos, culturales y arqueológicos, algunos anteriores al s. vii a. C., que nos hablan de un pueblo o serie de pueblos con religión y cultura parecida. Los habitantes más próximos a ellos en aquella época, los griegos, los llamaban escitas y son muchas las hipótesis que apuntan a que la cultura celta estuviera influenciada por ellos en sus orígenes, pese a que posteriormente desarrollara formas más complejas. Son estos “escitas”, ‘presumiblemente habitantes próximos a la desembocadura del río Danubio en el Mar Negro,  los que según los manuscritos primitivos celtas como el  Leabhar Gabhála (Libro de las Invasiones), viajando a través del Mediterráneo se asentarían primero en Grecia, luego en Egipto, posteriormente en España y finalmente en Irlanda. Siendo sus descendientes los que crearan los primitivos reinos celtas de España e Irlanda. Hasta el momento dicho libro se ha considerado por muchos especialistas como una historia fabulosa llena de invenciones. Vamos a ofrecer una serie de datos sorprendentes sobre este tema que quizá puedan mostrar como muchos acontecimientos históricos que nos presenta dicho manuscrito no han sido pura invención y que además nos pueden aportar una interpretación histórica y literaria mucho más veraz de lo que se pensaba.

   En 1946 el especialista irlandés T. F. O´Rahilly afirmaba en su libro Early Irish History and Myhology (Primitiva historia y mitología de Irlanda) al referirse a la primitiva historia de Irlanda que tanto las invasiones de los Tuatha De Danann como la de los Hijos de Mil de España eran falsas, pura invención de los escribas. Por desgracia no ofrecía un estudio profundo de su razonamiento con explicaciones bien documentadas que sustentasen dicha teoría. Lo mismo que O´Rahilly han existido y existen otros especialistas que sustentan su punto de vista. No obstante los trabajos de Dumezil y de otros investigadores sobre los escitas y el mundo celta con gran profusión de datos, unos más creibles que otros, vuelven a entre abrir las puertas de ese recóndito mundo céltico sumergido en las brumas del tiempo, y nos invita a adentrarnos en su interior. Como una comparación digna de ser considerada podemos ver como suevos, vándalos, alanos, visigodos, sarmatians y otros pueblos “bárbaros” serían los encargados a partir del s. II despues de C. de derrumbar las fronteras del imperio romano. El origen de todos ellos los especialistas lo centran, en un momento de la história, en las llanuras al norte del Mar Negro o próximos a ellas desde donde algunos como los visigodos y los sármatas invadirán el centro de Europa, llegando incluso a las Islas Británicas. Otros por el norte de África, como los vándalos y alanos llegarán a Hispania, siendo estos últimos originarios del norte del Causo, territorio habitado por los escitas desde hace más de 1500 años. Serán pueblos nómadas  con ejércitos formados por hábiles jinetes y guerreros que conquistarán Europa asimilando poco a poco la religión y costumbres de los sometidos creando una civilización nueva.
       Nuestra comparación respecto a lo anteriormente expuesto es la siguiente: Aproximadamente mil doscientos años antes los pueblos asentados en las llanuras al norte del Mar Caucaso, los escitas u otros pueblos próximos a ellos asentados en Grecia o Asia Menor, también nómadas y hábiles guerreros y jinetes, por los indicios que poseemos pudieron conquistar algunos territorios de Europa y asimilando la cultura de los sometidos crear una civilización nueva: la civilización celta, sin que podamos decir por ello que esta civilización fue creada por los escitas, los griegos o los fenicios que también pudieron ser escasos en número. Y lo mismo podríamos decir de la invasión musulmana de Hispania, muy escasa en hombres aunque no en cultura, con los resultados posteriores que todos conocemos como es en el caso del arte mazárabe (ver R. Sainero: Los orígenes celtas del reino de Brigantia: la génesis de España, Ed. Abada (Madrid), 2007.